MELGA: El sueño de un niño grande llamado Ricardo. // Xosé Manuel Lema //

“Más feliz que cuando estrené mis primeros zapatos”.Así estaba Ricardo Pérez y Verdes el 27 de septiembre de 2013. Aquel día en la Casa de la Cultura de Ponteceso se inauguraba el Museo Etnolúdico de Galicia, con la presencia de representantes de la Xunta, Deputación y de varios alcaldes de la comarca de Bergantiños. Cumplía su sueño. El de un niño que empezó a coleccionar distintos “artefactos”. Canicas, carrilanas, o utensilios para jugar a la “billarda”. Muchos recuerdos que cobran vida día a día en este espacio. Y algún disgusto, como aquel grande caballito de cartón que se quedó en el camino.

Unas tres mil piezas expuestas en el MELGA

Después de tres años buscando una posible ubicación para miles de piezas (en la actualidad se exponen tres mil pero los fondos llegan hasta las 12.000 piezas”, y de recorrer instituciones y municipios de Costa da Morte, Xallas y la provincia, encontró en Ponteceso su destino. Al entonces alcalde, José Luis Fondo Aguiar, le gustó la propuesta y cedió el inmueble que tenía en A Trabe, y que disponía de mucho espacio libre.

Ricardo disfruta con las visitas y tiene anécdotas para escribir un libro. La del niño de seis años que lo abraza y le dice que “esta fue la mejor excursión de mi vida” o la señor de 94 años, labrador y padre de once hijos, que permanece varias horas en el museo y le confiesa que “es la primera vez que juego a algo”. Este profesor universitario jubilado quiere que esta magia no se pierda:”No quiero dinero, solo que esto se sostenga en el tiempo. El museo no es mío, es de Galicia”. Estamos ante una sala de exposiciones “con alma”, que rezuma sentimiento por todas las esquinas.“No tengo piezas arqueológicas, tengo un museo emocional, pedagógico y didáctico” señala orgulloso el entusiasta Pérez.

Él mismo ejerce como guía. La clave de una visita al MELGA, está en la explicación y en el juego. Primero, una visita guiada por las dos salas. Una está dedicada al “juego y deporte tradicional”. La mayoría de elementos son de Galicia, pero con referencias de otras comunidades autónomas y países. Desde los populares “embocabolas” hasta una colección de 400 peonzas. Sin faltar un homenaje al poeta Eduardo Pondal, que como cuenta Ricardo Pérez, llegó a aficionarse al juego del billar.

En la segunda sala tenemos “una historia cronológica del juego y del deporte a través de los tiempos”.Y para culminar la visita, es el momento de jugar en un espacio habilitado a tal efecto. Hay que tener en cuenta que las visitas duran dos o tres horas, con una atención personalizada.Este fue un año atípico, pero unas 400 personas viajaron en el tiempo y también jugaron en este “museo único en el mundo”, como dice su director. El 70% de los visitantes proceden de fuera de Galicia.

Ahora se acaba de estrenar el nuevo horario. De lunes a domingo de 10 a 13,00 del mediodía. Eso sí, los días festivos y fines de semana deben de inscribirse previamente en el 981715442.Fue el mejor de verano desde su inauguración. Y ojalá, como diría el inolvidable Cunqueiro, vengan mil primaveras más para el Museo Etnolúdico de Galicia.

En donde el propio Xesús Alonso Montero entró “escéptico” y confesó salir “abraiado”. El próximo domingo se cumplen siete años de la inauguración de este museo de Ponteceso, que sobrevive si apoyos institucionales, pero en donde la fuerza de los sueños de un “bo e xeneroso” llamado Ricardo Pérez y Verdes, hace que podamos seguir presumiendo de tener algo distinto, curioso y en donde late una parte de nuestra infancia.