El Partido Popular de Carballo se encuentra en un momento crítico. Desde 1999 perdió más de la mitad de los votos. El fracaso de 2015, los rumores y la falta de actividad del grupo municipal presagian vientos de cambio.

 

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Para encontrar unos resultados tan adversos hay que remontarse a los tiempos de la Coalición Democrática en 1979.La candidatura liderada por Guillermo Peinador obtuvo cuatro concejales y el 20,31% de los votos. Ahora el PP tiene 5 representantes, los mismos que en 1991 después del huracán del partido independiente liderado por Manuel Varela Rey. Pero en aquella ocasión aún se obtuvo un mejor porcentaje de voto.

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Desde el techo marcado por el propio Varela, de vuelta en el PP, en 1999, con 11 actas y el 51,28% de los votos, la cosa fue a peor hasta tocar fondo. Al contrario que el BNG de Evencio Ferrero, que sigue en activo desde hace 37 años. Pasó de una parte minoritaria de la oposición a gobernar con mayoría absoluta.

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En 2003 la última victoria en unas elecciones municipales

Si Varela marcó el techo también con el también empezó el retroceso. En 2003 pierde la mayoría absoluta, se queda con 9 ediles, y ve como Manuel Andrade entrega la llave a Evencio Ferrero. En 2007, el Partido Popular llevará otro gran batacazo, con Alberto Sueiro al frente. Seis ediles y un 26,64%. En dos citas electorales perdieron la mitad de los apoyos. Aunque no se volvió a ganar, fue el propio Alberto Sueiro quién reflotó la nave en términos numéricos. Pero no pudo desprenderse del olor a derrota. Ocho concejales en el pleno y un 34,2% de votos. Pero lo peor estaba por venir.

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Y hace un año el PP tocó fondo. Miguel Ferreiro cogió el timón impulsó una importante renovación no sin pocas dificultades. Y como Alberto Sueiro, puso todo su empeño. Pero las urnas le dieron la espalda y lo que es peor, devolvieron a los populares a tiempos pretéritos. Y el veredicto popular es sagrado.

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En la actualidad tienen cinco escaños en la corporación y un gobierno del BNG con mayoría absoluta. Todo parece indicar que pueden estar soplando vientos de cambio. El propio Ferreiro y su grupo municipal no tienen una actividad mediática importante. Los resultados invitan al cambio. Hay movimientos prudentes de militantes y un murmullo intenso. Pero dicen que en la organización carballesa se lleva lustros conviviendo con ese mar de fondo.

 

Lo cierto es que se han quedado miles de votos por el camino. Muchos como para no pensar que se está trabajando en una alternativa. Los datos están ahí. Y el murmullo también.

 

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