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En este número de EL PERIÓDICO DE BERGANTIÑOS, aparecía un reportaje exclusivo realizado por Xosé Manuel Lema, sobre Manuel Lemus Noya, polícia municipal nacido en Ponte do Porto y que en 1974, fue asesinado por la banda terrorista ETA.Este es el reportaje:

La lista de los asesinados por ETA es amplia y variada, como un libro lleno de páginas ensangrentadas que no llega a un final que muchas personas desean. Por el camino se van quedando personas, y ríos de dolor en los corazones de los seres queridos. Pero hay quién se lo toma de otra manera. Como si se tratara de tirar folios sucios a una papelera. Y seguir escribiendo una historia de sinrazón y muerte. La Costa da Morte también tiene personas que murieron, sin compasión, fruto de la acción de la banda terrorista. Uno de los casos más conocidos fue el de José Pardines Arcay. Pero también está el del policía municipal, Manuel Lemus Noya. Se acaban de cumplir tres décadas de su muerte.

Corría el año 1.978. Manuel Lemus Noya, que había nacido en 1.932, en la población camariñana de Ponte do Porto, desempeñaba funciones de policía municipal en  Santurce(Vizcaya).  Cerca de las seis de la mañana de un martes 24 de febrero cuando se dirigía caminando hacia su cuartel, fue sorprendido por un terrorista que le disparó desde un  Seat 1.500 negro en marcha. De aquel coche maldito, en el cual viajaban tres personas, salieron cuatro o cinco balas, pero dos fueron las que alcanzaron la región torácica.  Según las crónicas “Una de las balas penetró por debajo de la clavícula izquierda y salió por el hombro, afectándole la tráquea, mientras que la otra seguía la trayectoria que va de la tetilla izquierda al lado derecho de la espalda”. Un conductor de autobuses, que conducía un Seat 600, se encontró con Manuel Lemus herido y lo trasladó al hospital de Cruces en Baracaldo, donde continuó su lucha con la muerte, que duró 43 días.

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La prensa de la época destacaba el hecho de que ya estaba amenazado por la banda terrorista, que no tardó en reivindicar el atentado, justificando el salvaje ametrallamiento con la presunta vinculación derechista y la vinculación con sectores extremistas del agente. Después de evolucionar favorablemente en las dos primeras semanas de su ingreso, le surgieron unas complicaciones pulmonares que derivaron en un paro cardiaco. Era un seis de abril de 1.978.
Fue la primera de las nueve personas asesinadas en Santurce, por los terroristas vascos. “Loló” tal y como era conocido entre sus vecinos, fue enterrado en su pueblo natal, en Ponte do Porto, donde yacen sus restos en un panteón familiar. En esta localidad se habían enterado de lo sucedido al salir su fotografía en la televisión española. El 12 de abril del mismo año, en la iglesia parroquial de San Jorge, en Santurce, se celebró un funeral por el descanso de su alma, que causó una fuerte polémica, cuando dos asistentes se colocaron junto al altar portando sendas banderas española, que el sacerdote ordenó retirar. Hubo una discusión y cantos españolistas. También algunos incidentes  fuera del templo.
En la Costa da Morte apenas se conoce su historia, o el simple hecho de que un vecino de Ponte do Porto, en el término municipal de Camariñas, figure en la relación de víctimas del terrorismo Etarra. Los contemporáneos de Lemus Noya lo recuerdan por sus frecuentes visitas a su lugar originario, aunque a la hora de encontrar testimonios escritos la tarea es más complicada. Y lo hemos intentado.

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Pero las hemerotecas tienen pocas referencias, y en algunos casos aún confundían sus apellidos. Ojalá treinta años después de su asesinato, conozcamos un poco más de este paisano nuestro, y este reportaje siga para seguir investigando. Estamos dispuestos a intentarlo. El tiempo  borra muchos episodios, pero el esfuerzo debe de dar sus frutos. Y no todo es amnesia colectiva.Y  a pesar de todo, Manuel Lemus Noya tiene su recuerdo. En los registros de las asociaciones de víctimas y en la localidad donde murió.El 29 de marzo de 2007 en el Camino de los Hoyos de Santurce se inauguró un monolito  en memoria de las nueve víctimas de ETA y una décima persona. Entre ellas Lemos. Fruto de un acuerdo de toda la corporación municipal se erigió una piedra de cantera sin pulir de 1.80 metros de alto y 1,40 de ancho, con una placa metálica en donde se puede leer, en castellano y euskera lo siguiente:
” En homenaje a todas las víctimas del terrorismo”.