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Entrevista a Rafael Lema que presenta el viernes “Costa da Morte, un país de sueños y naufragios”.

El viernes 27 de enero a las ocho de la tarde tendrá lugar la presentación del libro “Costa da Morte, un país de sueños y naufragios”, de Rafael Lema, en la Pousada de Loló de Muxía. Este trabajo ha sido editado por el Grupo de Acción Costeira Gac 3 Costa da Morte. El libro es una catalogación y estudio de los naufragios sucedidos entre Caión y el cabo Fisterra, en la Costa da Morte coruñesa, desde la Edad Media hasta la fecha. En total se recogen las crónicas y anécdotas de 454 barcos documentados en este tramo. Para el autor, la Costa da Morte es el gran cementerio marino del Atlántico junto al cabo Hatteras en Estados Unidos.

 

P- En el prólogo se da por hecho que los ingleses crearon el nombre de Costa da Morte y que éste se debe a los naufragios.

R- Así es. Coast of Death. El topónimo tiene apenas un siglo. La escritora inglesa Annette Meakin fue la primera que dejó escrito, en inglés, ese nombre en 1907. Es la cita documentada más antigua, pero ella deja claro que ya era conocida así entre los marinos ingleses. Nace tras el accidente del HMS Serpent en Camariñas en 1890, para marcar la tumba del torpedero. Antes, solo hay silencio. Curiosamente las primeras citas en castellano y gallego se refieren al cabo Vilán, o sea, a la tumba del Serpent. Parodiando al tango, en historia 120 años no es nada.

 

p- También desde la primera página se rinde tributo a los pioneros en la investigación de naufragios.

R- Por supuesto, el libro es un homenaje a mi profesor Pepe Baña de Camelle, el pionero. Cuando estaba en quinto de EGB nos enseñó su obra, editada por él mismo en 1978. Estaba en folios mecanografiados con fotos sueltas que yo, y otros muchachos, le ayudamos a pegar. Aún no se había impreso. Desde entonces siempre quise seguir su estela y el año pasado encontré tiempo para ello. También cito a Francisco de Ramón, a quien conocí, era muy amigo de mi abuela. Ambos ya fallecieron. Y a un buen número de investigadores gallegos que para mí están en primera linea a nivel europeo y con los que tengo amistad. Creo que los investigadores del naval de Galicia nada tenemos que envidiar a los más grandes, ingleses, americanos. Y tenemos un gran campo de trabajo, siglos de historia. No se entiende Galicia sin el mar. En Galicia tenemos cerca de mil naufragios, que yo cito en el catálogo final. Solo las costas de Carolina del Norte se acercan, con 600 catalogados. En estas dos regiones, sobresalen la zona de Fisterra y el cabo Hatteras. Ambos nombres son mundialmente famosos entre navegantes. Finisterre es un mito muy real. Melo en el siglo XVII decía “Finisterre, non hai outro cabo no mundo máis fértil de tormentas”.

 

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P- No solo de naufragios trata el libro.

R- Tiene dos partes, una divulgativa, con seis capítulos describiendo naufragios desde Caión a Fisterra. Y luego anexos, con más información, documentos, datos sacados de numerosos archivos públicos y privados, de varios países. Aquí trato todos los temas que me perecen de interés y que nos hacen participes directos de la historia de Europa. España fue una potencia naval hasta Trafalgar. La primera o la segunda nación siempre. España tenia mas de cien navíos de linea en 1800 y Estados Unidos, por ejemplo, tardó medio siglo más en tener el primero. Galicia tuvo mucho que decir en aspectos como el corsarismo, los balleneros, la guerra submarina, la carrera de Indias y las guerras navales de España contra las potencias de la Edad Moderna. También en la Edad Media como gran referencia del cabotaje europeo, cuando los barcos del norte y del sur pedían un plus por pasar el temido cabo Fisterra. En los anexos añado datos de interés para el que quiera saber más, y novedosos apuntes para investigadores. Creo que no solo tiene interés comarcal sino europeo. Somos parte central de la historia naval de Europa, algunos de los más famosos marinos del mundo estuvieron en nuestros puertos. Y somos dueños de un gran legado en patrimonio material e inmaterial.

 

P- Por supuesto, arremete contra la leyenda negra de la Costa da Morte como lugar de naufragadores de barcos, raqueros.

R- Raqueros y bichicomas, así les llamaban a nuestros abuelos, cuando nadie quería ser de la Costa da Morte, tierra de piratas. Aporto documentación para que no se vuelva a hablar a la ligera. Cuando alguien babosee con esas chorradas, mis lectores podrán darle en los morros con esta obra y decirle: ¡lee y no rebuznes, burro! Creo que este tipo de gente no merece otras palabras, ningún respeto. En Galicia nunca hubo mafias dedicadas a naufragar barcos, ni faroles en cuernos de vacas, ni derecho de naufragio. Este supuesto derecho era otra cosa, como derecho de pernada no es lo que generalmente se supone. La ignorancia de la historia no nos exime. Hoy no se educa quien no quiere, solo el vago es ignorante. Eso es literatura importada de otras latitudes para comidilla de gacetilleros de época y analfabetos funcionales. Soy muy intransigente al respecto, perdón. La leyenda negra nació a finales del siglo XIX por tres casos, Wolfstrong, Irish Hull y Revanchil. Tres casos entre mil. Y en los tres, como en otros (Priam, Serpent) solo se puede hablar del inevitable robo de barcos ya naufragados, algo innegable. Y actual.

 

P- ¿Por qué naufragan los barcos en nuestras aguas?

R- Por causas naturales como la niebla, los temporales. Por la peligrosidad de la costa y la mala señalización. Las cartas náuticas no eran las de ahora, no había buenos faros. Por errores humanos, capitanes borrachos o ineptos. En la lista de siniestros también aparecen los barcos hundidos por los acontecimientos bélicos, las acciones de corsarios y submarinos. Y muchos casos de fraude con seguros y agencias, como los naufragios de barcos griegos en Corcubión, y otros recientes como un catamarán inglés en 1983 en Corme. Algo que debemos tener en cuenta es que sigue habiendo naufragios, en esta primera década del siglo van 23 en Galicia. El puerto de Brens y el puerto exterior de A Coruña seguirán contribuyendo al incremento de la navegación y a sus peligros.

 

P- Y hay anécdotas de todo tipo.

R- el Compostelano entró sin mando en la ria de Laxe en una faena perfecta y embarrancó en un buen lugar de Cabana, pero dentro solo tenia un gato de capitán, sin tripulación. Entre los 17 supervivientes del Oscar en Roncudo estaban un gato y un loro, que fueron rescatados por un marinero que arriesgó su vida. Muchos animales eran un miembro más del rol. Un piano de cola del Priam fue desvalijado en la playa de Malpica creyendo que era una caja grande con relojes de oro, nadie había visto algo semejante. El John Albert naufragó en Touriñán tras dar una serenata de música espectral nocturna que asustó a la aldea. El Palermo llenó la playa de acordeones que sonaban agitados por las olas y el viento. Las latas de leche condensada del Nil sirvieron para pintar casas en Arou y Camelle, que se llenaron de moscas. Y las campanas de las iglesias de Camelle, Arou y Santa Rosa de Laxe son del Agra, Nil y María Laar. Eso otorga un carácter sagrado, familiar, muy nuestro, a los barcos. Y también son la señal del agradecimiento de las tripulaciones a los pueblos por el rescate. Antes de la guerra civil, el tiempo se medía con nombres de barcos. El año del Nil, del Boris; antes del Serpent, después del Agra. Algo solo reservado a dioses y emperadores.