Image Hoy nos sumergimos en la apasionante historia del templo de Moraime,en Muxía, concretamente en la última cena que allí se representa y que guarda relación con el cuadro de Leonardo Da Vinci. En el último Ruta – 552 también te contamos este misterioso episodio.

EL CÓDIGO DA VINCI DE MUXIA.

La mejor escultura románica gallega sobre el tema de la Última Cena se puede ver en la puerta sur de la iglesia del antiguo monasterio de Moraime, en Muxía. Es obra de un singular maestro de origen francés y cátaro, que bebía en las mismas fuentes que Leonardo cuando pintó su famoso cuadro sobre el mismo asunto. Las dos obras son hermanas, siguen una misma filiación e inspiración. Esta es una de las conclusiones de un estudio sobre el tramo final del camino jacobeo a Fisterra y Muxía del escritor Rafael Lema que se distribuye en siete paises de habla hispana por la editorial madrileña Edaf.

La puerta sur de Moraime y su hermana gemela, la de Santiago de Cereixo, fueron esculpidas por un mismo maestro, un taller itinerante llegado de tierras vascas o francesas, en torno al 1.200, de una región entonces bajo la herejía cátara. Este maestro al servicio de los benedictinos y de sus mecenas, la casa condal de Traba (templarios y cruzados) dejó el mismo mensaje en la Costa da Morte que recibió Leonardo cuando vivió en el sur de Francia y pintó su famoso cuadro. Según el autor, la base teórica es un evangelio apócrifo cátaro, La Cena Secreta, o Interrogatio Iohannis. Pertenece a los herejes bogomilos, pero los cátaros franceses e italianos lo tenían como básico, llamándolo "el secreto".. Del mismo modo, La Ultima Cena de este monasterio sigue las pautas de la famosa obra del genio italiano, como parte de una corriente filosófica que llegó al Renacimiento. Para Lema "no hay mejor libro para interpretar el sentido de esta obra, un texto cátaro que nos dice que la cena que todos conocemos, la que pintó Leonardo, es tan sólo una especie de imagen temporal. Palabra a palabra, maestros canteros vascones, de ascendencia francesa, vertieron las líneas en el granito gallego, tras dejar su marca de autor en Cantabria y Palencia".

Las bases de la tradición cátara en donde bebía el maestro de Vinci decían que Cristo era hombre, no Dios. En la mesa no hay cordero, alimento tradicional de la Pascua judía, sino los alimentos permitidos por la fe cátara: pan, vino, pescado, naranjas, sal y agua. No aparece el cáliz, el Santo Grial. Ni la eucaristía. Juan tenía rostro de mujer, era una figura menuda, sensual. Seis apóstoles señalan o miran a Cristo, tres en un extremo de la mesa, tres en otro. Otros seis son activos en el centro, andan en líos, alzan la voz; y uno, Pedro, esgrime amenazante un cuchillo.

Las dos cenas cuentan con muchos puntos en común, según el estudio . Dice el autor que " en la de Moraime son seis los apóstoles que comparten viandas con el Mesías, los seis sin nimbo. Cristo si lo tiene, pero no posee ni cáliz ni eucaristía. Cristo para los cátaros no estaba "mordido por el mal". Esta puerta es para los expertos una exaltación de la eucaristía, del misterio eucarístico; sin eucaristía en la mano del Mesías. Lo normal es que el Salvador la mostrase elevada al mundo, en señal de comunión pascual. Tampoco hay cordero en la cena, y lo que vemos son "cuncas" para el agua y el vino, pan y un trozo blanco como la sal. Lo más curioso, es que el apóstol del extremo de la mesa, a la izquierda del Salvador, tiene una fruta redonda con gajos y una estrella, como una naranja. Son los componentes de la cena cátara, de la de Leonardo, en dodne se comía anguila con naranja.

Además, es conocida una leyenda de tierras cátaras sobre la descendencia de Cristo Maria Magdalena, y la línea de sangre real salida de esta unión. En la puerta sur de Moraime, en los fustes de los dos pilares centrales, el boaz y el jaquin del Templo, aparecen en uno el zig-zag de origen sajón, las lineas ^^ que marcan el carácter femenino y el masculino que forman en su unión el sello de Salomón, la estrella de David. El símbolo de Venus y de lo sagrado femenino. En otro fuste, nada menos que la flor de lis, marca de origen de los canteros que trabajaron en Moraime, y señal de la linea sagrada, la sangre real, el Santo Grial, Sángreal.

Cristo en el tímpano, contra la verdad oculta, levanta los dos dedos, señalando sus dos naturalezas, señal que los inquisidores, años después de la obra obligaban a hacer a los herejes cátaros en los juicios.

El lector puede pinchar sobre la foto si quiere ver con más detalle la representación.