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La película de Lois Patiño afrontaba su primera proyección abierta al público en la comarca. En Vimianzo, Costa da Morte estuvo lastrada por el proyector y el sonido, que no es poco. El filme se proyectó desde un ordenador portátil y el sonido y la imagen se resintieron. Los que estaban presentes y la habían visto en el cine dejaron claro que había mucha diferencia entre la gran pantalla y lo que el miércoles se vio en la Casa da Cultura.

Aun así, hubo planos que impresionaban. Uno de los más comentados, el de los percebeiros de O Roncudo jugando con el mar, escondiéndose tras las rocas y saliendo en tropel al compás de la marea para recoger percebes. O el empeño en recoger también la Costa da Morte interior, con multitud de planos en bosques e iglesias. O en el propio monte de San Bartolo con una fiesta al son del Baila Morena de Zuchero cantado al estilo karaoke, uno de los planos rodados en Vimianzo, por lo que resultaba muy conocido para todos los asistentes.

El director estaba muy ilusionado por presentar por primera vez el proyecto en la capital soneirana. «En Vimianzo empezó todo» dijo Lois Patiño, ya que fue el primer lugar donde se instalaron a vivir tanto él como Carla Andrade, su compañera técnica en los cuatro meses que habitaron la comarca. «Recordar los pasos que dábamos por las calles de Vimianzo mientras empezábamos con el proyecto y ver como ahora lo presentamos después de su recorrido en el mismo sitio, emociona».

La película no dejó indiferente a nadie. Hubo quien se marchó a mitad de proyección e incluso quien aireó su descontento en voz alta al finalizar. La mayoría del público no se quedó al coloquio que, sin embargo, aportó bastantes ideas interesantes.

En la mayoría de los comentarios hubo coincidencia. Los espectadores no sentían que la Costa da Morte quedase reflejada fielmente. Criticaron que se diese pábulo a las leyendas sobre naufragios. Otros espectadores lamentaron que diesen una imagen «triste»; decían que echaban de menos más alegría. También destacaron que casi todas las voces que hablan durante el filme lo hacen en un castellano forzado, lo que provoca que se desnaturalicen las conversaciones. A eso contestó Patiño, asegurando que les insistieron en que hablasen en su idioma, con naturalidad, pero ni caso. El alcalde de Vimianzo, Manuel Antelo destacó la «valentía» de los autores por venir a presentar la película a la propia Costa da Morte, exponiéndose a las valoraciones de la gente de la comarca.

Lois Patiño y Carla Andrade encajaron muy bien las críticas (de hecho esperaban que fuesen más duras) y respondieron atentamente a todos los que participaron en la charla. Carla Andrade aseguró en su intervención; «Sois los espectadores más críticos que tenemos, porque tenéis un vínculo emocional con esta tierra, una visión totalmente distinta».

Explicaron lo que ofrecen en el filme es «la visión que nosotros adquirimos cuando estuvimos aquí. Somos extranjeros y vinimos desde fuera a retratar esta tierra». Añadieron que «ojalá vengan muchos más artistas y muchos más cineastas a retratar la Costa da Morte y a dar su visión, que seguramente será distinta a la nuestra». Lois Patiño también recordó que la película cambia mucho en el cine. «Es una película hecha para que el espectador se meta dentro de la pantalla, así que con otras condiciones de proyección se podría disfrutar más», dijo.

La cinta que se estrenó e pasado l 26 de septiembre en varios cines gallegos, incluidos los de Cee, y de Cataluña, Madrid, Andalucía y Valencia ha suscitado también muy diferentes acogidas en las redes sociales, pero ha pasado con gran éxito y muchos premios (quince entre galardones y menciones especiales) por más se sesenta festivales de distintos países, entre los que se encuentran Suiza, Austria, México, Argentina, Portugal y Estonia, además de España.