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Ofrecemos unha nova crítica de Santiago Pazos no Fiot 2009 Carballo. Esta vez sobre:  “Kvetch: o rosmón” de Teatro do Morcego y Seiva Trupe).

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FIOT 09

SANTIAGO PAZOS

MIEDOS Y CULPAS
 (Sobre “Kvetch: o rosmón” de Teatro do Morcego y Seiva Trupe)

De miedos y de culpas va esta obra de Steven Berkoff. Un texto sarcástico y de diálogos punzantes que intenta desenmascarar los múltiples traumas de una sociedad moderna, en este caso la americana, que no consigue asumir su propia identidad. Una obra con suficientes ingredientes para gustar. Mas los desganados aplausos del público al final de la representación, de compromiso mayormente, dejaron al descubierto los miedos y las culpas de cierto teatro gallego que no consigue ofrecernos proyectos de peso que nos convenzan. El problema, como diría Manquiña en Airbag, es el concepto.

No es un problema de medios, la escenografía, aunque sencilla, estaba muy bien resuelta con aquella gran pantalla en la que se nos presentó el elenco al estilo de esas comedias de usar y tirar de la televisión americana, además de crear espacios virtuales que facilitaban el desarrollo de la acción. Ni de efectos sonoros, los que utilizaron resultaron impactantes.

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No debiera ser un problema de interpretación, los actores son profesionales de prestigio y larga trayectoria en la escena gallega. O quizás esa fama es inmerecida y ellos son el problema. Pero yo recuerdo a Celso Parada en “Muerte accidental de un anarquista” y me gustó, creo que hacía un excelente trabajo. Aquí sobreactúa y adolece de vicios que ensucian su interpretación. Y Dorotea Bárcena no es capaz de desprenderse de la etiqueta de suegra cascarrabias de Los Tonechos.

Pero el problema fundamental de que esta obra no funcione se encuentra en la propia concepción del espectáculo, en el producto final que es responsabilidad del director. Los planteamientos escenográficos de Álvaro Lavín empequeñecen el producto final. La falta de ambición provoca que el escenario parezca un campo de fútbol que el entramado teatral en su conjunto no es capaz de llenar.

Y puede que la culpa de todo la tenga el presupuesto, seguramente pequeño, que no permite los ensayos y el rodaje necesarios para que ese todo teatral cuaje. Pero a mi me parece que lo que esconde estos fracasos es algo más profundo que el vil metal. Y también ocurre que algunos estamos hartos de que nos ofrezcan siempre estos suflés deshinchados.