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 “Seis clases de baile en seis semanas”  con Lola Herrera y Juanjo Artero, fue la última función del Fiot 2009 en Carballo. Esta es la crítica de Santiago Pazos.

FIOT 09
SANTIAGO PAZOS

EL PESO DE LA PAJA
 (Sobre  “Seis clases de baile en seis semanas” de Pentación Espectáculos)

No seré yo quien ponga dudas sobre la capacidad interpretativa de Lola Herrera, respetada por todos desde su célebre “Cinco horas con Mario” de Miguel Delibes, ni tampoco cuestionaré la profesionalidad de Juanjo Artero. La dilatada experiencia teatral de cualquiera de los dos les permite subirse a un escenario con una seguridad y un aplomo admirables.

En “Seis clases de baile en seis semanas”, alta comedia de circunstancias con trasfondo pretendidamente sociológico, hacen un trabajo de aliño con gestos y movimientos de manual. Nada de lo que pudimos ver, con excepción de los torrentes de sudor de Artero, escapa de lo previsible. Todo está medido para que los dos actores se luzcan sin el menor esfuerzo.

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En cuanto al montaje podemos decir lo mismo, como para salir corriendo, un salón muy cuco de estilo burgués que empalaga hasta la saciedad, una pantalla a modo de ventanal en el que se proyectan imágenes de cielos para almanaques y vídeos de la famosa pareja bailando extasiada, y una música compuesta de grandes éxitos de los años sesenta.

Y no es poco, pensarán muchos. Sin embargo a mí me parece de una tacañería creativa nada inocente. Seguro que por esta obra serán agasajados con los rancios Premios Mayte y permanecerán muchos meses en el cartel de algún teatro de la Gran Vía madrileña. Ya veo a los matrimonios maduros y muy maduros de la periferia provinciana de Madrid, podemos citar el caso típico de Valladolid, haciendo cola el fin de semana para poder restregarles por los morros a sus amistades que vieron a Lola Herrera, mientras afirman que ya no hay actrices como las de antes y lo guapo y esbelto que está el niño gordo de Verano azul aunque haga de maricón.

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Como el peso de la paja, la fama avala aunque no justifica la mediocridad. No tengo nada en contra de que se haga este tipo de teatro, tiene su público, sus circuitos de exhibición, y tiene su éxito, pero me pregunto qué hace un espectáculo como este en el programa de un Festival de Teatro Internacional. ¿Qué será lo próximo, programarán “Las leandras” de María José Cantudo en 2010 para celebrar que ya somos mayores?