Siguiendo la importante actividad de Juan «El Inglés» por toda la comarca.


RAFAEL LEMA MOUZO

 
 
 
La fiebre del oro en la comarca tiene antecedentes lejanos. Pero sin duda el padre de la minería moderna en la zona y el primer explotador de los recursos de oro fue el inglés John James Rosewarne, avecindado un tiempo en Zas, del que ya hemos contado alguna de sus experiencias. Aquí vamos a hablar de uno de sus proyectos, el intento de sacar oro en la Mina Nueva Esperanza de Meanos, en Zas. Un proyecto que finalmente supuso más gastos que ingresos, lo que llevó al inglés a buscar otras zonas y otros metales (wólfram, estaño, caolín). Nueva documentación aporta nuevos datos de este curioso personaje. Su llegada a Carballo hace 130 años, por ejemplo, en busca de oro.
 
 
Un artículo localizado por Xosé Manuel Lema en el diario El Liberal de Menorca del 13 de abril de 1894 nos aclara que el inglés fue el primero en denunciar una mina de oro “en la zona de Carballo” en 1878, primera cita que tenemos del inglés en Galicia. La segunda es la denuncia de unas minas en O Bolo, Ourense, en 1883. Se informa en El Liberal de 1894 que se había constituido en Glasgow una sociedad anónima con objeto de explorar un yacimiento de oro en Carballo, del que son concesionarios los señores Thompson y Altken. Se cuenta que “Los trabajos dieron comienzo hace poco con mucha mano de obra ya contratada, y la construcción de viviendas y edificios para los mineros, por lo que la empresa piensa solicitar al gobierno el uso de la fuerza hidráulica en el río Anllóns”. Se indica que la mina tiene 47 galerías y pesquisas abiertas, con 30 filones de un espesor de 0,30 a 1,80 metros. La dirección general “estará a cargo del eminente minerólogo mr. John Rosewarne, al frente de la mina desde 1878, cuando fue denunciada por él. El oro irá en lingotes al puerto de A Coruña donde se embarcará a Inglaterra”.
 
 
 
 
 
Juan el Inglés se dedicó a investigar y explotar minas en toda la comarca, abiertas todo el siglo pasado (Corcoesto, Grixoa, Meanos, Neme). En 1923 sus informes, por ejemplo, permitieron abrir las minas de caolín de Laxe, bajo su dirección. Nueva correspondencia hallada nos confirma los quebraderos de cabeza que tuvo con alguno de sus proyectos, como la Mina Nueva Esperanza de Meanos, en Zas. En el cruce de cartas vemos como la política internacional interviene y mucho en las inversiones e investigaciones mineras en la comarca. Un telegrama de la banca coruñesa Sobrinos de José Pastor informa de una cuenta a nombre de The Eureka Explorate Syndicate con 1.547, 08 pesetas, el 31 de diciembre de 1910. El inglés hace un justificante de pagos  el 31-12-1911, en donde expone que se le deben 4.671, 36 pesetas de gastos, destinado a un tal mr. Fitzgerald. Este por su parte descuenta 994 pesetas de sus propios trabajos, y de uso de máquinas y transporte. Comunica que envió por cable el 3 de enero 3.000 pesetas, y el 16 de enero, 677,37, completando el cargo hecho por Rosewarne.
 
 
El 25 de agosto de 1913 Rosewarne escribe a Luis Antelo de Ferrol desde Zas en nombre de la Mina Nueva Esperanza de Meanos, Zas. El inglés informa que estuvo 15 días fuera y al volver encontró la carta de Antelo del día 8 del mismo mes, a la que contesta. En su carta mecanografiada cita “una memoria y plano que hizo don Francisco de esta mina y contorno, y que ojalá lo acabe de realizar pronto y nos pone fuera de dudas”. Vemos pues que en este año el inglés y sus socios andaban investigando las posibilidades de encontrar oro en Meanos. 
 
 
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Unos meses después el mismo Antelo había enviado una larga misiva al inglés, escrita en Ferrol el 30-12-1913. Por ella sabemos que el inglés cuenta con un socio, el citado empresario de minas ferrolano Luis Antelo, que tiene apoyos económicos de Francia, por medio del señor Glaizet.
 
 
 
Antelo informa que el señor Glaizet había marchado a Chile y de la caída del gobierno en Francia, “por lo que no podrá aprobar el empréstito que se tenía que aprobar por parte del anterior gobierno, por ello ha transtornado el asunto de v. que llevaba muy buena marcha. Ello también complica el estado financiero de nuestra mina de Cobas. Los amigos por los que estoy en relaciones para su asunto de v. de orden del sr. Glaizet me escriben que tenga calma y paciencia para que por ahora es absolutamente imposible hacer nada”. El inglés se lamenta de los gastos que lleva hechos en Zas pero el ferrolano se hace el sueco y contesta “Sobre los gastos que he tenido en esa mina ni el señor Glaizet ni yo le habemos obligado a ello.
 
 
 
Nosotros no podemos asumir las responsabilidades de los gastos que v. ha hecho. Contrato entre nosotros no ha habido ninguno al respecto a esos gastos”. Muestra la sorpresa de la carta enviada por el inglés de la que no quiere participar al francés, pero le abre una puerta a la esperanza “ él sigue muy interesado en hacer ese negocio de Zaz” . y se despide con un “tenga calma, deseo feliz año nuevo que en el próximo vea realizado su negocio y seamos nosotros los que lo hagamos”. La mina de Meanos, por los problemas financieros, tuvo poco éxito como otras iniciativas gallegas en aquella convulsa época prebélica. La I Guerra Mundial complicó más las cosas, pero los estudios siguen ahí y hoy se revalorizan.
 
 
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