Álvaro de Bazán esperó al francés Jambe de Bois (“Pata de Palo”) en Fisterra.

 

RAFAEL LEMA

 

Uno de los más grandes marinos de España, don Álvaro de Bazán el Viejo, anduvo con su armada patrullando nuestra costa desde 1554 contra el corso francés. Bazán desde 1550 inicia la construcción de nuevos galeones y galeazas de gran porte bajo planos creados por él. En 1543 había vencido a la armada francesa en la ria de Muros. En una relación, el marino comenta sus travesías por la Costa da Morte en mayo de 1557, con el alejamiento de 22 naves enemigas. La lucha contra cuatro naos francesas, apresando tres.

 

El avistamiento en Fisterra de cuatro barcos franceses en una jornada y tres en otra. La persecución en Muxía un día de cinco naves, y en otro de diez. Igualmente recibe la noticia de la partida hacia Galicia del pirata francés Pie de Palo con treinta naves de corso fuertemente armadas. Es el famoso Pata de Palo o Jambe de Bois. El gran pirata protestante normando Françoise le Clerc, que pasará por nuestras costas camino de Andalucía. Había perdido su pierna en lucha con los ingleses. Y perderá su vida a mano de los españoles en 1563. El otro pata de palo famoso fue el bucanero holandés Cornelius Hol. Ambos con larga carrera en el Caribe.

 

Navegando en Fisterra

 

Relata el capitán general de las galeras de España en una carta fechada el 20 de junio de 1557 en Laredo a la Serenísima Princesa una serie de escaramuzas que le suceden en aguas de Fisterra y Muxía contra barcos franceses que andan al corso y mercantes que van hacia Lisboa. Dice el capitán general que al pasar las islas de Baiona toma una nao francesa armada, y navegando a Fisterra con vientos contrarios el domingo 30 de mayo localiza cuatro navíos corsarios franceses. Uno era zambrilla pequeña de una vela, y fue su carabela a embestirla, pero le huía, por eso desde su galeaza le disparó y se detuvo. Los otros tres barcos huyen. Bazán va tras el navío mayor francés. Lo alcanza y le ataca con su capitana y otra galeaza española.

 

 

Un patache ligero de Bazán le entra al abordaje. En el combate resultan heridos tres españoles y ocho franceses. Así lo relata el capitán: “y se tiraron El artilleria El uno al otro y El patax la abordo y salto la gente dentro y andubieron un rrato los franceses y los Españoles a picazos y acachilladas y tomáronla y salieron heridos tres soldados uno de un picase En un muslo y los dos de enchinadas y Ellos hizieron ocho franceses…”.

 

Objetivo, los galeones de Indias

 

El navío se rinde. Se trata de una fuerte nao, de 50 soldados armados y 30 cañones, de más de 78 toneladas. Otra galeaza española, La Francesa, sigue a otro barco francés durante veinte leguas y lo rinde. Se trataba de un mercante español con 40 pipas de vino de Ribadavia que había sido apresado por los franceses y armado. En los tres barcos capturados ven el fruto del botín de los franceses sobre barcos de pesca y aldeas gallegas.

 

El capitán francés informa que de su pueblo habían partido cuatro naos de armada de 140 toneladas cada una, y en el mar se encontraron otras dos naos mayores. También informa que un corsario francés llamado Pie de Palo salió como capitán de una armada con 30 naos, entre ellas las del rey, con mucha gente y artillería. Traían rumbo de Galicia, camino del cabo San Vicente, del cabo de Santa María y las Canarias. El objetivo era claro: los galeones de indias.

 

 

La armada de Bazán entrando en el seno de Corcubión pierde la pequeña zabrilla francesa, que se abre de proa y se hunde. Bazán sigue con su relato a la princesa, y dice que sobre el cabo Fisterra encontró un día dos naos y cada una llevaba una zabreta de una vela por popa. Las siguió hasta dos leguas, pero las cuatro escaparon. Informa que otro día, sobre el cabo, avista tres naos francesas de 200 toneladas, que venían del sur. Al ver la armada española, retornan.

 

Álvaro de Bazán informa sobre su periplo en Muxía

 

También informa Bazán que doblando el cabo sobre Muxía al anochecer encuentra cinco naos francesas, que vienen del sur, y al verlo se vuelven. Asimismo indica que ocho días atrás (22 de mayo) en las costas de Muxía avistó diez navíos y por una carabela supo que eran bretones con trigo, camino de Lisboa. Huyeron cogiendo rumbo oeste, las persiguió, pero al mudar el viento a vendaval no las pudo seguir.

 

Así lo relata el capitán general: “y abiendo doblado El Cabo sobre Mongia al anocheger topamos otras qinco naos francesas y también procuraron de reconocemos y fueron la yia que las otras y habia ocho dias que yi diez naos y salimosle al camino, y de yna carayela supe como heran bretones cargados de trigo y hiban a Lisboa y se pusieron en huyda como nos yieron la buelta del oeste y como heran naos cargadas ybamoslas alcanzando y andando dos leguas della que salto «.